LA TORAH

 
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      A los primeros cinco libros de la Biblia, en conjunto, se les llama Pentateuco, una palabra de origen griego  que significa “cinco libros”. Los israelitas los llamaron “Torah”, que significa la ley. Originalmente la Torah fue un solo libro no cinco, pero la división y sus nombres aparecieron en la versión griega de la Biblia de los Setenta, también conocida como Septuaginta o Alejandrina, que es una traducción de la Biblia hebrea al griego, cuya redacción inició en el siglo III adC y se concluyó a finales del siglo II adC.

 

     El autor de la Torah fue Dios a través de Moisés. Moisés inició su redacción, aproximadamente en el año 1496 adC. Las Sagradas Escrituras nos confirman que Moisés escribió la Torah: “Entonces Jehovah dijo a Moisés: --Escribe esto en un libro como memorial” Éxodo 17:14; “Moisés escribió todas las palabras de Jehovah” Éxodo 24:4; “Entonces Moisés escribió esta ley (torah)…” Deuteronomio 31:9 (lo escrito entre guiones es aclaración de lo que dice en hebreo); “Guarda lo que Jehovah tu Dios te ha encomendado, para andar en sus caminos y guardar sus estatutos, sus mandamientos, sus decretos y sus testimonios, como está escrito en la ley de Moisés…” 1º de Reyes 2:3. Jesús también confirmó a Moisés como el escritor de la Torah: “Porque si vosotros creyeseis a Moisés, me creeríais a mí; pues él escribió de mí. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” Juan 5:46-47.

 

     Cabe la posibilidad de que por la longevidad de los patriarcas, la tradición oral llegó a Moisés a través de seis eslabones:

 

1.      Adán: Vivió hasta los 243 años de Matusalén y hasta los 56 años de Lamec.

2.      Matusalén: Vivió hasta los 98 años de Sem.

3.      Sem: Vivió hasta los 50 años de Jacob.

4.      Jacob: Vivió hasta los 60 años de su hijo Leví.

5.      Leví: Vivió aproximadamente hasta los 77 años de Amram.

6.      Amram: Fue el padre de Moisés.

7.      Moisés: Se constituyó en el séptimo eslabón.

 

     Pero lo contundente se encuentra en los cuarenta días y las cuarenta noches que Moisés estuvo con Dios en el monte Sinaí, momento perfecto para la inspiración divina. Lo que no debemos descartar es que fue Dios quien reveló su ley a Moisés. La Torah, teológicamente, se convierte en la médula del resto del “Antiguo Testamento” y del “Nuevo Testamento”.

 

     Pero, ¿es la Torah, realmente, Palabra de Dios? Los acontecimientos ocurridos en el monte Sinaí, no fueron presenciados exclusivamente por Moisés, sino por todo el pueblo de Israel, que al momento de salir de Egipto eran alrededor de tres millones de personas. Todos ellos presenciaron los acontecimientos que rodearon a la entrega de las tablas, tal como está escrito: “Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el sonido de la corneta y el monte que humeaba. Al ver esto, ellos temblaron y se mantuvieron a distancia. Éxodo 20:18” “Y os acercasteis y os reunisteis al pie del monte. El monte ardía con fuego hasta el corazón de los cielos, con densas nubes y oscuridad. Deuteronomio 4:11No fue sólo con nuestros padres que Jehovah hizo este pacto, sino también con nosotros, nosotros que estamos aquí hoy, todos vivos.” Deuteronomio 5:3.

 

     ¿Es verdadera la Torah? Si consideramos que involucra directamente a los millones de testigos presentes y que ninguno de ellos rechazó lo escrito, sino que lo asumieron como testimonios históricos, entonces podemos decir que se evidencia que lo escrito en la Torah es totalmente veraz. Si hubiera sido mentira o una verdad disfrazada, estaríamos ante la certeza de un malévolo complot de más de tres millones de personas y que todos ellos tramaron la mayor estafa de todos los tiempos. Si las palabras que están en la Torah fueran falsas, los millones de testigos las hubieran rechazado y nunca nos hubiese llegado como cierto.

 

     Cuando encontramos relatos que sucedieron a un individuo o a un grupo aislado y que su veracidad no tiene forma de ser demostrada, estamos ante lo que se conoce como leyenda, relatos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos. En ese caso, los que no presenciaron lo que se relata, basan su credibilidad simplemente en la creencia ciega. No es que la leyenda sea falsa en todos los casos, talvez es cierta, pero la convicción para los no presentes, es cuestión de fe. En cambio, cuando un relato se basa en la afirmación del gran número de testigos presentes, además de otras contribuciones, estamos ante la historia, porque esos testigos no negaron los hechos. Esto significa que la convicción de lo escrito en la Torah, para los que los presenciaron y para sus descendientes, es historia, pero para los que no lo vivimos pero creemos que es verídico, es fe.

 

     Yo mismo soy un creyente por fe, pero no puedo pasar desapercibido que los descendientes de esos testigos son los judíos, quienes como se sabe, fueron subyugados por los babilonios, los medos y persas, los griegos, los romanos, y fueron una nación independiente hasta mayo de 1948 y aun así, no se extinguieron ni tampoco sus fundamentos. ¿Dónde están Babilonia y sus dioses?, ¿Dónde están los medos y persas?, ¿Qué pasó con la sabiduría de los griegos y con sus deidades?, y más aún, ¿Qué ocurrió con el gran Imperio Romano? Sin embargo, el pueblo judío prevalece y eso es debido a que tienen al verdadero Dios (excepto en todo lo concerniente a Jesús). ¿Qué otra prueba queremos encontrar acerca de la veracidad y autenticidad del Pentateuco?

 

     No existe duda alguna que la Torah fue revelada por Dios a Moisés. Lo que se describe en Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, es definitivamente y sin duda alguna, Palabra de Dios.
 
 
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Oscar Mata,
13 sept. 2009 19:06
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