EL TESTIMONIO QUE CONQUISTA

Si desea una copia electrónica, descarge el archivo en formato PDF que se encuentra abajo
 

INTRODUCCIÓN

 

El rey Salomón dijo: “Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.” Proverbios 22:1. Porque la buena reputación, el buen testimonio, es más importante que el dinero.

 

El buen testimonio es aquel se muestra con las buenas acciones, con una vida apegada a la voluntad de Dios y con un manifiesto ejemplo para los demás.

 

Es lo que los demás ven en Ti, lo que Dios ve en ti y lo que tú mismo ves en ti.

 

Mi abuelo siempre decía: “Mi’jo, la palabra vale más que el dinero”. Porque lo que nosotros decimos u ofrecemos no debe estar viciado por ningún precio.

 

En cierta ocasión, yo estaba evangelizando a un compañero de trabajo. Cuando llegó el momento de invitarlo para asistir a la Iglesia, le proporcioné la dirección del templo que le quedaba más cerca.

 

¡Cuál fue mi sorpresa! Él ya sabía de ese templo, pero me dijo: “Frente a mi casa vive un vecino que asiste a esa iglesia, pero tiene tan mal testimonio, que no me dan ganas de ir allí.”

 

 

El testimonio de Jesucristo era suficiente para conquistar un alma para el Señor, pero el testimonio de uno de nuestros hermanos, también fue suficiente para desanimarla.

 

Así que el testimonio, para bien o para mal, conquista.

 

¿Cuáles son tus conquistas, querido joven? ¿Cómo está tu reputación delante de Dios y de los hombres? Porque el testimonio también conquista.

 

CONTENIDO

 

En la Palabra de Dios encontramos a hombres y mujeres que con una vida apegada a la voluntad de Dios, echando mano de la fe, fueron conquistadores:

 

Hebreos 11:33-40.33 Por la fe éstos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron poderosos en batalla y pusieron en fuga los ejércitos de los extranjeros. 35 Mujeres recibieron por resurrección a sus muertos. Unos fueron torturados, sin esperar ser rescatados, para obtener una resurrección mejor. 36 Otros recibieron pruebas de burlas y de azotes, además de cadenas y cárcel. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a espada. Anduvieron de un lado para otro cubiertos de pieles de ovejas y de cabras; pobres, angustiados, maltratados. 38 El mundo no era digno de ellos. Andaban errantes por los desiertos, por las montañas, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 39 Y todos éstos, aunque recibieron buen testimonio por la fe, no recibieron el cumplimiento de la promesa, 40 para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros; porque Dios había provisto algo mejor para nosotros.

 

Todos estos fueron grandes siervos de Dios con una vida de buen testimonio que los hace herederos de las promesas.

 

Como hemos visto antes, los cristianos tenemos batallas campales, gigantes que nos retan, nos insultan, nos amedrentan, nos atemorizan y lamentablemente, por nuestros miedos, hasta nos vencen en algunas ocasiones.

 

Pero los hijos de Dios no estamos para ser derrotados sino para conquistar, para vencer.

 

Nosotros no hemos sido llamados para fracasar, sino para ser victoriosos en el Señor.

 

Veamos una escena de conquistadores:

 

Apocalipsis 12:10-11. “10 Oí una gran voz en el cielo que decía: "­Ahora ha llegado la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo! Porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. 11 Y ellos lo han vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, porque no amaron sus vidas hasta la muerte.

 

Esta escena nos permite visualizar a una generación de cristianos que vencieron a sus propios gigantes. Ellos también fueron retados, amedrentados, atemorizados, llegaron a tener miedo, pero con la confianza en Dios y un testimonio santo, lograron vencer a sus gigantes.

 

Los recursos de todas las generaciones victoriosas en el Señor son el sacrificio de Jesucristo y el testimonio, de manera que lo que se dice y lo que se hace sean congruentes.

 

Cada generación nueva es alcanzada por Dios mediante el testimonio de los creyentes que no han permitido ser absorbidos por las condiciones de su tiempo y se han apegado a la Palabra de Dios.

 

Cada generación es llamada a luchar en contra de sus propios gigantes, a ser testigos de las obras maravillosas de Dios y de su amor inigualable, ese amor que conquista corazones, ese amor que desvanece los temores, ese amor que nos permite ser conquistadores, no conquistados.

 

Ese es el desafío también de nuestra generación. Si tú quieres vencer, debes recibir a Jesucristo, pero también debes tener un buen testimonio.

 

El apóstol Pablo, debido a su buen testimonio, tuvo la solvencia para decir en 1ª a los Corintios 11:1. “Sed vosotros imitadores de mí; así como yo lo soy de Cristo.

 

El buen testimonio de Pablo era digno de ser imitado, porque él a su vez era imitador de Cristo. ¿Cuáles fueron los gigantes que Pablo enfrentó?

 

1ª los Corintios 11:23-29. “23 ¿Son ministros de Cristo? (Hablo como delirando.) ­Yo más! En trabajos arduos, más; en cárceles, más; en azotes, sin medida; en peligros de muerte, muchas veces. 24 Cinco veces he recibido de los judíos cuarenta azotes menos uno; 25 tres veces he sido flagelado con varas; una vez he sido apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado en lo profundo del mar. 26 Muchas veces he estado en viajes a pie, en peligros de ríos, en peligros de asaltantes, en peligros de los de mi nación, en peligros de los gentiles, en peligros en la ciudad, en peligros en el desierto, en peligros en el mar, en peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo arduo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez. 28 Y encima de todo, lo que se agolpa sobre mí cada día: la preocupación por todas las iglesias. 29 ¿Quién se enferma sin que yo no me enferme? ¿A quién se hace tropezar sin que yo no me indigne?

 

Pablo y su generación lucharon en contra del peligro, del rechazo, de la humillación, de la enfermedad y de la muerte. Con su testimonio él demostró que realmente todo lo podía en Cristo porque Él lo fortalecía. ¿Fue derrotado Pablo? ¿Cuál sería su recompensa?

 

2ª a Timoteo 4:6-8. “6 Porque yo ya estoy a punto de ser ofrecido en sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7 He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han amado su venida.

 

Pablo fue un triunfador, porque conquistó muchísimas almas para Cristo y porque también conquistó sus propios miedos. Su buen testimonio fue una bendición para él, para los de su generación y también para nosotros.

 

Para nosotros también está reservada la corona de justicia, pero es necesario pelear la batalla, es necesario vencer a los gigantes. Nosotros tenemos el poder de Dios en nuestras vidas.

 

Consejos de Pablo para el joven Timoteo:

 

1ª Timoteo 4:12 (NVI). “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.

 

Los jóvenes no debemos esperar a que nos abran espacios, debemos tener buen testimonio para ganarnos el respeto.

 

¿Qué vas a conquistar si tu manera de hablar no difiere del vocabulario de otros?

 

¿Qué vas a conquistar si tu conducta no es digna de imitar?

 

¿Qué vas a conquistar si eres indiferente ante las necesidades de nuestros tiempos?

 

¿Qué vas a conquistar si piensas que no puedes?

 

¿Qué vas a conquistar si tienes miedos?

 

¿Qué vas a conquistar si no cuidas tu testimonio?

 

Si no tienes buen testimonio, no ganarás nada. Al contrario, lo perderás todo.

 

¿Piensas que la profesión te va a salvar? ¿Piensas que lo que tienes es suficiente?

 

Mateo 16:26. “Pues, ¿de qué le sirve al hombre si gana el mundo entero y pierde su alma? ¿O qué dará el hombre en rescate por su alma?

 

Nada de lo que tengamos o de lo que conozcamos es suficiente para la salvación.

 

¿Qué consejos dio Pablo a Tito?

 

Tito 2:6-8. “6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes, 7 mostrándote en todo como ejemplo de buenas obras. Demuestra en tu enseñanza integridad, seriedad 8 y palabra sana e irreprensible, para que el que se nos oponga se avergüence, no teniendo nada malo que decir de ninguno de nosotros.

 

Tito debía ser ejemplo para la juventud, de manera que no tuviese nada de qué avergonzarse y que nadie tuviera nada malo que decir.

 

¿Crees tú que ya no hay hombres que como Pablo se esfuerzan por mantener una vida ejemplar y de servicio?

 

A principios de los años 50’s, los Larios, una familia de Guatemala, había escuchado de la doctrina de nuestra Iglesia y quedaron impactados. Entonces decidieron viajar a México para pedir que se enviara un obrero a Guatemala. Un jovencito aceptó el reto, quien viajó a Guatemala y trabajó incansablemente, hasta que la Palabra llegó a todo la República. Su trabajo misionero fue precursor de muchas iglesias en toda Centro América y otros países. Gracias al trabajo de ese joven, hoy hay más de 180 congregaciones en Guatemala. Estoy hablando del que hoy es Ministro de nuestra Iglesia, el hermano Antonio Vega. Su esposa y sus hijos son maravillosos. Su buen testimonio fue una bendición para todos y es digno de ser imitado.

 

Él bautizó e instruyó a otro joven, llamado David Villanueva. El Ministro Villanueva es uno de los fundadores de congregaciones en el área nororiental de la República de Guatemala y es hoy un delegado al Congreso Ministerial Internacional de la Iglesia de Dios (Séptimo Día). Dos de sus hijos son Ministros, uno de ellos es el Ministro más joven de Guatemala, Pastor de una Iglesia, y el otro es el Tesorero General de la Iglesia de Guatemala. Él y sus jóvenes hijos son de un testimonio digno de ser imitado.

 

El Ministro Villanueva instruyó y bautizó al hermano que me llevó por primera vez a la Iglesia. También me bautizó a mí y desde entonces ha sido mi mentor espiritual, mi consejero y mi amigo. Es como mi padre. ¿Qué me corresponde hacer ahora a mí? Yo soy muy joven todavía y ni siquiera intento compararme con estos dos siervos de Dios, pero debe esforzarme por ser un buen cristiano.

 

CONCLUSIÓN

 

Estoy seguro que en tu comunidad hay hombres y mujeres dignos de ser imitados. Sigue la senda de esos triunfadores, porque al premio es valioso.

 

Cada generación ha tenido grandes hombres y mujeres de Dios que a base de testimonio y sacrificio han dejado huella que el Señor recompensará con la corona de la vida eterna.

 

¿Cómo está tu testimonio, querido joven? Ni tú ni yo debemos poner excusas, porque otros con la misma edad que nosotros han sido valiosos.

 

¿Alguna vez te han azotado por causa de tu fe?

 

¿Alguna vez has estado en la cárcel porque te oyeron hablar de Jesucristo?

 

Querido joven, nosotros no hemos sufrido ni la mitad de lo que vivieron los hombres y mujeres que al principio dejaron todo por la causa de Jesucristo.

 

Dios no te está pidiendo que abandones tus estudios. Estudia, trabaja, progresa, alcanza sus sueños, pero no vendas tu salvación a cambio de eso. Nuestra iglesia necesita de profesionales (ingenieros, abogados, médicos, etc.), pero es necesario que sean de buen testimonio, fieles servidores de Jesucristo.

 

Algunos jóvenes por sus estudios ya ni asisten a nuestros cultos, no les queda tiempo para Dios, ni siquiera para orar.

 

Los gigantes de la ciudad se están llevando a nuestros jóvenes y también están impidiendo que entren otros.

 

Si tú quieres ser menospreciado, entonces vive como quieras, pero si deseas ser apreciado y caminar por la senda del triunfo, entonces sé ejemplo de los creyentes.

 

Quítate los miedos, el orgullo, la vanidad, la incertidumbre.

 

Romanos 8:35, 38, 39. “35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación? ¿angustia? ¿persecución? ¿hambre? ¿desnudez? ¿peligros? ¿espada? 38 Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

No dejes que nada te aparte de Cristo, sé un vencedor. No dejes que los gigantes que amedrentan a nuestra generación te derroten. Sé un triunfador. Lánzate a la conquista. Tu generación te necesita.

 

Volver a Temas de la Biblia

 

 
Ċ
Oscar Mata,
5 ene. 2009 9:16
Comments