MATRIMONIO, DIVORCIO Y NUEVO CASAMIENTO

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INTRODUCCIÓN

 

     El Matrimonio es una institución divina, pues su origen se encuentra en la voluntad creadora de Dios: “Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Dios los bendijo y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos…” (Génesis 1:27-28). “Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24). Consecuentemente, está en contra del divorcio: “Y decís: '¿Por qué?' Porque Jehovah ha sido testigo entre ti y la mujer de tu juventud, a la cual has traicionado, a pesar de ser ella tu compañera y la mujer de tu pacto. ¿Acaso el Unico no hizo el cuerpo y el espíritu de ella? ¿Y qué es lo que demanda el Unico? ­Una descendencia consagrada a Dios!" Guardad, pues, vuestro espíritu y no traicionéis a la mujer de vuestra juventud. "Porque yo aborrezco el divorcio," ha dicho Jehovah Dios de Israel…” (Malaquías 2:14, 16). Pero la maldad del hombre hizo necesaria la legislación sobre el divorcio (Mateo 19:3-8; Deuteronomio 24:1). Pero la permisión que Dios da para el divorcio (Mateo 5:32 y 19:9) no es un mandamiento inflexible, pues el adulterio y fornicación no son pecados que tengan en sí mismos la capacidad de destruir un matrimonio que esté dispuesto a “correr la segunda milla” del perdón y la reconciliación. En estos mismos parámetros es que un segundo casamiento puede ser posible si el divorcio previo se ha hecho según estos lineamientos bíblicos.

 

Analicemos ahora la problemática que gira en torno a estos temas.

 

PROBLEMÁTICA ACTUAL

 

Respecto al Matrimonio:

 

·         Rompimiento del compromiso matrimonial.

·         Una práctica equivocada del matrimonio como resultado de falsos conceptos e inadecuada preparación en las parejas.

·         Matrimonios prematuros o circunstanciales.

·         Proliferación de matrimonios mixtos (en cuanto a creencias religiosas).

·         Abuso y maltrato físico y psicológico a mujeres y hombres.

·         Incapacidad para amar en alguno de los cónyuges o en ambos.

·         Sobreevaluación del amor erótico y depravación en su práctica.

·         Decepciones amorosas; poca disposición a la reconciliación; falta de respeto.

·         Devaluación y descuido personal; desorden financiero.

 

Respecto al Divorcio:

 

·         Cuando se provoca la separación por mala conducta de alguno de los cónyuges.

·         Cuando uno de los cónyuges o ambos no están dispuestos a la reconciliación.

·         Cuando uno de los cónyuges ha sido objeto de abandono, malos tratos, abuso físico y psicológico u opresión.

·         Cuando uno de los cónyuges manifiesta una actitud permanente de irresponsabilidad: no trabaja; no cumple con sus tareas del hogar; practica un vicio que pone en riesgo la integridad del otro cónyuge y/o los hijos; olvida a la familia por ausentismo o desinterés total; tiene problemas psíquicos y no está dispuesto a recibir tratamiento profesional.

·         Que al no haber infidelidad de alguno de los dos o los dos, dejamos de aconsejar y luchar para hacerlos desistir de su propósito procurando descubrir la causa, pudiendo ser aspectos que mediante dependencia divina, orientación y voluntad de ambos pueden corregirse.

·         El que uno de los cónyuges no puede engendrar hijos.

 

Respecto al Nuevo Casamiento:

 

·         Cuando uno de los pretendientes es divorciado y la causa de su divorcio fue su infidelidad.

·         Cuando los dos pretendientes son divorciados y la causa de su divorcio fue su infidelidad.

·         Cuando uno de los pretendientes es divorciado y la causa de su divorcio no fue infidelidad.

·         Cuando los dos pretendientes son divorciados y la causa de su divorcio no fue infidelidad.

·         Ante la presencia de esta problemática presentamos nuestra postura al respecto

 

CONSIDERACIONES:

 

Respecto al Matrimonio:

 

·         El matrimonio es una institución establecida por Dios con el propósito de que dos seres (heterosexuales) que se aman unan sus vidas para siempre (Génesis 5:2; Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:39).

·         Dado que el matrimonio es una institución de carácter civil y religioso, regulada por las autoridades civiles y ratificada por Dios para su bendición, la práctica pastoral debe promover la observación de los requisitos e impedimentos que para este acto se determinen en las leyes civiles.

·         Nuestra práctica pastoral en este asunto debe incluir:

1.      Educación y concientización prenupcial sobre la importancia del matrimonio, así como los deberes y obligaciones que de éste se desprendan a la luz de la Palabra de Dios.

2.      La imploración por bendiciones de Dios para el matrimonio recién formado.

 

 

 

Respecto al Divorcio:

 

·         Siendo que el matrimonio es una riqueza para las parejas y la sociedad y que la enseñanza bíblica es de que el matrimonio persiste mientras ambas partes vivan (Mateo 19:4-5; Marcos 10:6-8, 12), los cristianos debemos declararnos en contra de la práctica del divorcio.

·         Sin embargo, como resultado del pecado del ser humano, en algunos casos excepcionales puede ser aceptado:

1.      En los casos establecidos en Mateo 5:32 y 19:9, que se refieren a infidelidad durante el desposorio (Mateo 1:18-20) o de unión ilegítima (Levítico 18:6-17) o siendo ya casado.

2.      En casos de perversión de la conducta de alguno de los cónyuges, que conlleve un riesgo grave a la integridad del otro cónyuge y/o sus hijos.

·         En los casos descritos en los incisos 1 y 2 del punto anterior, se recomienda inicialmente la separación temporal y simultáneamente llevar a cabo una labor de consejería pastoral con la pareja, encaminada a la reconciliación y a la resolución de los problemas por los que se consideró el divorcio.

·         Según lo establece Mateo 18:15-17, si algún miembro de la Iglesia realizara el divorcio con desacato de la recomendación pastoral, debe ser disciplinado.

 

Respecto al Nuevo Casamiento

 

     Dado que la Biblia es explícita al tratar sobre este apartado, es aprobable el nuevo casamiento sólo en los siguientes casos:

 

·         Que se trate de un hombre o una mujer que se encuentre libre porque su cónyuge haya muerto (1 Corintios 7:39).

·         Que se trate de una persona que se integra a nuestra Iglesia con el antecedente de ser legalmente divorciado.

·         Que en caso de tratarse de un miembro de la Iglesia que se divorcia siendo creyente, el divorcio se haya debido a los puntos señalados en los incisos 1 o 2 arriba mencionados.

 

CONCLUSIÓN

 

     Nuestro compromiso de fidelidad a la Palabra del Señor debe impulsarnos a velar por la indisolubilidad del matrimonio. A la preparación para un matrimonio responsable. A la consejería a los matrimonios en problemas. A la búsqueda del perdón y de la reconciliación en todo matrimonio con planes de divorcio por causa de pecados de infidelidad. A la consejería de la separación temporal para buscar la reconciliación antes del divorcio definitivo. Al nuevo casamiento bajo los parámetros establecidos por Dios en su Palabra.

           

Tomado de www.iglesia7d.org.mx

 

 
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Oscar Mata,
5 ene. 2009 14:08
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