MALTRATO A MENORES

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INTRODUCCIÓN

 

     La Declaración de los Derechos de los Niños de la ONU (20 de noviembre de 1959) dice: “El niño deberá ser protegido en contra de todo tipo de negligencia, crueldad o explotación”.

No obstante, el maltrato físico, sexual y psicológico en los niños es una lamentable situación actual que hace imperativo que la sociedad entera conozca y defienda los Derecho Universales de los Niños, evitándose este maltrato.

 

     El reconocimiento del maltrato de los niños como un problema social es algo relativamente nuevo. A través de la historia, los niños han sido vistos como la propiedad de sus padres, pudiendo éstos disciplinarlos como mejor les pareciera.

 

     El maltrato de los niños es una gran tragedia. Los niños, víctimas de la violencia en el hogar, se encuentran en todos los grupos socioeconómicos, culturales, raciales y de edades. Los patrones de violencia se transmiten a menudo dentro de la familia: ¡Los golpeados se convierten en golpeadores!

 

     Actualmente, la crisis social que impera ha generado un aumento en la tensión familiar, lo cual se refleja en una mayor impaciencia para con los niños, propiciando el maltrato físico, verbal o psicológico contra ellos, además de la dificultad para proveerles alimento, salud y educación.

 

EL MALTRATO DE NIÑOS Y SUS VARIAS MANERAS DE ABUSO

 

El maltrato a los niños puede ser abierto y visible o de maneras sutiles y encubiertas. Este tipo de abuso puede expresarse de varias formas:

 

·        ABUSO FISICO: Incluye las lesiones que sufren los niños y que no son accidentales, desde una bofetada, empujones y golpes, hasta la rotura de huesos, heridas con objetos diversos o armas. El abuso en el castigo corporal le estará negando al niño el desarrollo emocional apropiado que da como resultado un adulto equilibrado y responsable. Al niño maltratado le resulta más sencillo entregarse a las drogas, al alcohol o a las conductas sexuales desviadas.

·        ABUSO VERBAL: El maltrato verbal puede ser tan degradante y humillante para el niño, que puede llegar a convencerse de que cualquier castigo físico que siga a los insultos es merecido. El padre o madre vociferante, que con frecuencia utiliza en sus expresiones maldiciones y lenguaje soez, priva al niño de su propia estima, le crea problemas de identidad, y puede llegar a deprimirlo hasta el punto de transformarlo en un incapacitado emocional.

·        ABUSO PSICOLOGICO O EMOCIONAL: Incluye retirar el amor y el afecto, rechazar, degradar y amenazar al niño que aún depende emocionalmente de los padres.

·        NEGLIGENCIA: Cuando no son satisfechas las necesidades básicas del niño para su sobrevivencia (alimento, ropa, vivienda, medicinas), o de amor, cuidado y dirección; o incluso cuando se obliga al menor a que asuma un rol o papel que no es apropiado para su edad (como el cuidar a alguien).

·        ABUSO SEXUAL: Este incluye el manoseo o caricias en sus genitales por parte de adultos hasta la violación.

·        DESTRUCCION DE PROPIEDADES Y MASCOTAS: Que son de algún significado para el propietario. Es especialmente común entre los hermanos mayores, que hacen que aparezca como un accidente, y por los padres que usan esto como una forma de disciplina.

 

     Los niños maltratados se sienten con frecuencia deprimidos, obtienen malas calificaciones en la escuela, se comportan mal y algunos llegan a delinquir. Con frecuencia son mentirosos, hacen trampas y violan los derechos de los demás. Suponiendo que la violencia es una respuesta conductual normal, recurren a ella para resolver problemas en la escuela, con sus condiscípulos y familiares. A menudo serán suicidas y algunos pensarán en matar a sus padres. Un gran porcentaje de la población de las cárceles es el producto de la violencia dentro de la familia.

 

     No importa cuáles sean las circunstancias, los niños son incapaces de escapar de este problema y, a menudo, de obtener ayuda alguna.

 

CARACTERISTICAS DE LAS FAMILIAS DONDE EXISTE MALTRATO A MENORES

 

     Las familias abusivas presentan algunas de las siguientes características:

 

·        En muchas ocasiones los padres no se dan cuenta que están siendo abusivos. No necesitan necesariamente un motivo para castigar a sus hijos. Los padres abusivos a menudo experimentaron el abuso o la conducta negligente de parte de sus propios padres.

·        Los padres abusivos generalmente no entienden las necesidades del niño y no están capacitados para cumplir su papel.

·        Los padres abusivos no están conscientes de las capacidades y limitaciones de los niños en sus diferentes edades y etapas, lo cual es esencial para la crianza. La familia abusiva a menudo está aislada de los vecinos y familiares.

·        Los padres inmaduros o inseguros comúnmente batallan con los problemas de la vida diaria, reflejando en sus hijos tales características.

·        Muchas familias abusivas se consideran religiosas y pretextan pasajes de la Biblia para justificar su maltrato hacia los niños.

 

 

 

 

LOS CRISTIANOS Y EL MALTRATO A MENORES

 

     Como cristianos, debemos reconocer nuestro compromiso ante el maltrato a menores en los siguientes aspectos:

 

·        Cuando en alguna de nuestras familias se estuviere dando alguna clase de abuso o maltrato a menores, tenemos la obligación de ofrecer una pastoral cristiana con esa familia, que incluye la orientación de buscar ayuda social.

·        Admitir nuestra Misión Profética de señalar el pecado del maltrato a menores y llevar al miembro ofensor de nuestra Iglesia al arrepentimiento, buscando el perdón de Dios.

·        Reconocer la obligación de denunciar los abusos a menores y ser de apoyo durante el proceso de ayuda institucional a la familia donde hubiere abuso, ayudando a los adultos que abusan a vencer la vergüenza de admitir que necesitan ayuda.

·        Admitir que los niños maltratados necesitan protección, apoyo, alguien que los escuche, cuidado y dedicación. Es importante promover en las iglesias el ministerio a favor de los niños maltratados; esto es, que el niño necesita escuchar un mensaje muy importante para su autoestima: “No es tu culpa”; “no hiciste nada malo”; “me alegro que no estés lastimado”, así como ser consecuentes con ellos; es decir, tolerarlos con amor.

·        Si la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todo ser humano tiene derecho a la salud, vivienda, vestido, alimento y educación, los cristianos tenemos la responsabilidad de reconocer que debe impulsarse el ejercicio y práctica de estos derechos fundamentales en la vida.

 

LA BIBLIA Y LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

 

·         El niño tiene derecho a ser amado y aceptado (Tito 2:4).

·         El niño tiene derecho a ser instruido y recibir educación cristiana y secular (Proverbios 22:6; Efesios 6:4).

·         El niño tiene derecho a ser cuidado (1 Timoteo 5:8).

·         El niño tiene derecho a ser respetado (Colosenses 3:21; Mateo 18:10).

·         El niño tiene derecho a recibir los refuerzos que generen el respeto de sí mismo y sentimientos de seguridad y pertenencia (Proverbios 4: 3).

·         El niño tiene derecho a ver que sus padres se demuestran el uno al otro respeto y afecto sincero (Cantares 6:3).

·         El niño tiene derecho a ser disciplinado en formas justas y congruentes (Proverbios 3:11-12).  No esperar de un niño más de lo que puede o está capacitado para dar. Ser justos y correctos al administrar disciplina (Hebreos 12:11), no siendo inflexibles (Efesios 6:4; Colosenses 3:21).

·         Nunca aplicar castigos con ira (Proverbios 19:18).

·         Dar siempre una explicación al niño, para que sepa con seguridad por qué se le disciplina (Proverbios 13:24; 10:13, Eclesiastés 8:1; Proverbios 29:17; 23:13-14; 22:15).

     Ante lo expuesto y considerando lo grave de este problema social, en la medida de las posibilidades, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 

·         Afirmar que el maltrato a menores es un pecado que Dios condena en su Palabra: Proverbios 19:18.

·         No debe tolerar el maltrato a menores, sino denunciar todo abuso, negligencia, crueldad y explotación de que sean objeto los menores.

·         Conocer la Declaración de los Derechos de los Niños de la ONU, con el fin de proteger a los menores y orientar a los padres sobre sus derechos y obligaciones.

·         Enfocar el quehacer pastoral en instruir a los padres de familia de la comunidad, con la guía de la Palabra de Dios, sobre el cuidado, atención, instrucción, buen ejemplo y disciplina que el Señor quiere que se dé a sus hijos.

·         Mostrando el amor de Dios, buscar cooperar con las autoridades y grupos sociales que protegen a los niños maltratados, ofreciendo ayuda espiritual, así como consejería a los padres y niños, proveyendo recursos económicos y materiales para su atención integral.

·         Estar dispuestos a abrir hogares, instalaciones de los templos u organizar algún albergue temporal para recibir y proteger a los niños maltratados que así lo requieran.

 

CONCLUSIÓN

 

La violencia es como una adicción: ¡sin tratamiento volverá a repetirse! Por ello, nuestro empeño debe ser ayudar a que los niños de nuestro tiempo puedan vivir y crecer sanos, satisfechas sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales, en un marco de amor, respeto y alegría.

           

Tomado de www.iglesia7d.org.mx

 

 
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Oscar Mata,
15 dic. 2008 16:50
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