EDUCACIÓN SUPUESTA

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El niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. Iban sus padres todos los años a Jerusalén, para la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Una vez acabados los días de la fiesta, mientras ellos volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo supieron. Suponiendo que él estaba en la caravana, fueron un día de camino y le buscaban entre los parientes y los conocidos. Como no le encontraron, volvieron a Jerusalén buscándole” (Lucas 2:40-45).

 

Cuando Jesús tenía doce años de edad, conforme a la costumbre, subió con sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. Estuvieron todos los días de la fiesta y luego, José y María emprendieron el viaje de retorno. Ellos subían en caravanas, juntamente con parientes y conocidos, por lo que no se percataron que Jesús se quedó en Jerusalén.

 

Cuando ellos se dieron cuenta, supusieron que Él estaba en la caravana, como a un día de camino, por lo que fueron a preguntar entre los parientes y conocidos si Jesús estaba con ellos, pero la búsqueda fue infructuosa, por lo que se volvieron a Jerusalén.

 

José y María supusieron que Jesús estaba en la caravana, pero Él no estaba allí. Muchos padres no tienen completo cuidado de sus hijos porque suponen que otros enseñarán o harán lo necesario. La educación y cuidado de los hijos no debe basarse en “supuestos”, no espere usted que otros hagan el trabajo que corresponde solamente a usted.

 

Si lleva a sus hijos a las actividades de la Iglesia, bien hace, pero no espere que el líder espiritual o los encargados de niños hagan todo el trabajo, porque la enseñanza espiritual empieza en casa y se refuerza en la congregación.

 

Si deja a sus hijos al cuidado de sus abuelos o de algún familiar, no espere que ellos les enseñen buenos modales y una conducta adecuada, porque la enseñanza de moral y de buenas costumbres también se aprende en casa y se refuerza en la convivencia de la familia.

 

¿Qué decir de la escuela? ¿Es suficiente la enseñanza docente para que sus hijos crezcan en disciplina y honestidad?

 

Usted y yo no debemos “suponer”, porque nuestros hijos son nuestra responsabilidad-privilegio. La principal fuente de enseñanza está en el hogar, a través de la enseñanza y ejemplo de los padres.

 

Afortunadamente para José y María, Jesús estaba en el templo, en los asuntos de su Padre. En la actualidad, muchos padres han “supuesto” que sus hijos están en buenos caminos o en buenas manos, pero los resultados han sido desafortunados. ¿Dónde están sus hijos, querido lector?
 
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Oscar Mata,
18 sept. 2009 18:08
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