EL BAUTISMO DE JUAN

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En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y diciendo: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." Así Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados. Juan mismo estaba vestido de pelo de camello y con un cinto de cuero a la cintura. Su comida era langostas y miel silvestre” (Mateo 3:1-2; Marcos 1:4; Mateo 3:4).

 

Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea y anunció la cercanía del reino de los cielos, por lo que predicaba el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados, a fin de estar preparados para el reino. ¿Por qué no fue a la ciudad, donde vivían más personas? Resulta que el desierto tiene un significado especial para el pueblo judío, porque fue a la libertad del desierto que Dios los dirigió para sacarlos de la esclavitud en Egipto, para constituirse finalmente como una nación.

                     

Juan estaba vestido de pelo de camello y con un cinto de cuero a la cintura, lo cual nos recuerda la vestidura del profeta Elías: “Ellos le respondieron: --Era un hombre velludo, que tenía ceñido un cinto de cuero a la cintura. Entonces dijo: --El es Elías el tisbita” (2º de Reyes 1:8). Tal como había sido dicho por el ángel Gabriel a Zacarías, Juan no bebía licor y su alimento era silvestre.

 

¿De dónde provino la práctica del bautismo? La palabra bautismo proviene del latín, “baptismum”, que a su vez viene del griego βαπτιζειν o βαπτειν que significa: sumergir, zambullir, hundir en el agua.[1] Los judíos, principalmente el sacerdocio, practicaban lavamientos para purificación: “Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran. Cuando se acerquen al altar para servir y presentar la ofrenda quemada a Jehovah” (Éxodo 30:20); “Después harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua” (Éxodo 40:12); “La túnica santa de lino se vestirá, y sobre su carne tendrá pañetes de lino, y ceñiráse el cinto de lino; y con la mitra de lino se cubrirá: son las santas vestiduras: con ellas, después de lavar su carne con agua, se ha de vestir” (Levítico 16:4 RV1909) Los judíos no se extrañaron por el bautismo que Juan practicó, sino que acudieron para ser bautizados para perdón de pecados.

 

El bautismo de Juan se convirtió posteriormente en un rito para ser cumplido por aquellos que creyeron en Cristo, siendo practicado hasta hoy. Jesús mismo ordenó su cumplimiento: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles…” (Mateo 28:19). Realmente, el bautismo de Juan resultó ser una transición para dar paso al bautismo en el nombre de Jesús: “Entonces dijo: --¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos respondieron: --En el bautismo de Juan. Y dijo Pablo: --Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:3-5). Como vemos en este texto, aún los bautizados por Juan debieron ser bautizados en el nombre de Jesús.

 

Querido lector, ¿es usted un creyente de Jesucristo? Si lo es, ¿se ha arrepentido usted de sus pecados? Si la respuesta es positiva, entonces debo preguntarle, ¿ha sido usted bautizado por inmersión (sumergido en el agua) en el nombre del Señor Jesús? Si no ha sido bautizado conforme a lo que dicen las Sagradas Escrituras, yo le hago la invitación que hizo Pedro: “Pedro les dijo: --Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).


[1] Wikipedia, La Enciclopedia Libre, artículo “Bautismo”

 
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Oscar Mata,
22 oct. 2009 20:22
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